Si quieres construir una casa, tienes dos opciones: coges los ladrillos y levantas 4 paredes directamente sobre el suelo o primero montas unos buenos cimientos.
La primera opción está muy bien cuando lo único que quieres conseguir es pegar un buen pelotazo, vendes la casa y cuando se derrumbe al soplar los primeros vientos, no es tu problema.
La segunda opción es la única posible cuando quieres que la casa se mantenga en pie durante muchos años, incluso podrás dejársela en herencia a tus hijos.
Nosotros decidimos que debíamos fundamentar cada acción en una reflexión (nuestros cimientos). Cuando decimos reflexión no nos referimos a corrientes filosóficas o doctrinas políticas, que se prestan a interpretaciones contrarias según quien las lee, nos referimos a reflexiones sobre los problemas reales de hoy.
Así pues, establecimos una regla de inexcusable cumplimiento: Cualquier iniciativa debe basarse en una o varias reflexiones, y a esas reflexiones las llamamos trazos ideológicos.