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TRAZO DÉCIMO
La necesidad del nacimiento de una nueva fuerza política:
Con la fuerza del voto pero renegando del poder
Resumen:
Es necesario el nacimiento de una nueva fuerza política que reniegue de su derecho a gobernar. Un partido político que no busca obtener el poder recupera la función original: representar al ciudadano.
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R e f l e x i ó n
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Ha llegado la hora de hacer una apuesta radicalmente contraria a todo lo conocido hasta el momento. Hay que obligar a los políticos a retomar su función principal: servir al ciudadano. Y debemos acabar de una vez por todas con el elemento que corrompe una y otra vez a la democracia española: la obsesión de los partidos políticos por obtener el poder a toda costa.
INTRODUCCION
A lo largo de los trazos expuestos hasta el momento, hemos visto cómo el ciudadano ha perdido toda capacidad de decisión, delegando su poder en unos partidos políticos cuya única ambición es ocupar los puestos de mando. Hemos visto cómo los pilares de la democracia son asediados por los partidos políticos, obteniendo como resultado una democracia de muy baja calidad. Y hemos visto que hay un elemento en común que se mantiene inmutable: el poder.

¿Te has parado a pensar alguna vez en una solución? ¿Has visto alguna vez que un político ofreciese posibles soluciones a esta situación? ¿Algún renombrado tertuliano de radio y/o televisión ha arrojado luz sobre todo esto?

Hemos buscado y rebuscado, hemos preguntado a cientos de personas que están metidas de lleno en la actualidad, hemos mantenido correspondencia con profesores de historia, de ciencias políticas, de ciencias económicas, de ciencias sociales, de periodismo, etc. También hemos intentado (algunas veces con suerte) mantener relación mediante correo electrónico con conocidos escritores.

La respuesta es que no hay respuesta:
  • Nos dicen que los problemas que hemos estudiado son parte de la propia evolución social, que las sociedades cambian según los problemas a los que se enfrentan, y que es cierto que las democracias actuales tienen muchos defectos pero que este sistema es el menor de los males conocidos.
  • Algunos nos dicen que para superar los problemas de las sociedades actuales es necesario un cambio en la mentalidad de las personas, un cambio en la educación que fortalezca el vínculo entre los ciudadanos y el estado.
  • Otros nos dicen que debemos empezar a pensar “en global”, que debemos empezar a conocer las consecuencias de nuestras acciones y dar valor a cada acción que tomamos en nuestra individualidad. La acción de tirar una simple botella de plástico al suelo representa a millones de personas tirando una botella de plástico al suelo. Que no somos individuos independientes, somos un colectivo. Que se debe fortalecer la relación individuo-planeta-colectivo.
  • Los más pesimistas nos comentan que las sociedades avanzan por el método catástrofe-crisis-reacción. Primero debe producirse una catástrofe (por ejemplo un crack económico a nivel mundial), después entramos en fase de crisis (revolución, guerra, hambre, muerte) y finalmente reacción natural ante lo vivido (reorganización de los sistemas sociales).
  • También los hay que defienden ideologías extremas, como que debemos volver a la vida natural lejos de la ciencia-tecnología o que debe surgir un orden mundial militar basado en el control absoluto de la población del planeta (especialmente la natalidad) y la pérdida de libertades personales.
  • También hay muchos que a pesar de no tener respuestas hablan como los políticos: lucha contra la corrupción, energía no contaminante, concienciación sobre el medio ambiente, mejor gestión del dinero público, mejores dotaciones policiales, integración de otras culturas, respeto por las minorías, asegurar el Estado del Bienestar… … … …
Volvemos a decirlo, la respuesta es que no hay respuesta. Porque aquí no estamos hablando de filosofía, lo que queremos es una respuesta que podamos poner en práctica, “algo” concreto que pueda, a día de hoy, iniciar un cambio. Por favor, no esperemos a un crack-crisis-reacción para enderezar nuestro camino.

Si nadie ha encontrado una solución a las decadentes democracias actuales pero todo el mundo dice que es el sistema menos malo conocido y probado… ¿Qué hacemos? ¿Lo aceptamos y ya está?
BUSCANDO UNA SOLUCIÓN
Y aquí estábamos nosotros, un grupo cada vez mayor de personas buscando una solución que nadie ha encontrado. Lo primero que piensas es:
- Si los profesionales de la política y el pensamiento no han sido capaces de encontrar soluciones reales… ¿Qué vamos a conseguir nosotros simples ciudadanos?
- ¡Qué arrogantes somos! Por el mero de intentarlo pecamos de soberbia y vanidad sin límites.


Pero también teníamos claro que crear una nueva fuerza política basada en las buenas intenciones era absurdo y acabaría corrompiéndose. No, no creas que somos pesimistas, es que la realidad la que nos ha demostrado que los partidos políticos siempre acaban institucionalizándose, es decir, siempre acaban “acomodándose” al sistema establecido y cayendo en los mismos errores que los demás partidos.

Difícil tarea la nuestra. Por un lado debíamos encontrar una solución a la decadencia de la democracia (solución que nadie había encontrado hasta el momento) y por otro no podíamos crear un partido político basado en las mismas reglas que el resto porque acabaríamos igualmente corruptos. Si a eso le sumamos el miedo a que quizá estábamos cayendo en la en la más necia de las arrogancias, la cosa pintaba muy mal.

Así que cogimos una pizarra y escribimos una serie de directrices, estas son algunas de las más importantes:
  • Debemos buscar una solución que sea aplicable a la sociedad hoy y ahora.
  • No debemos perdernos en la imposible misión de encontrar “El Santo Grial” que solucione todos nuestros problemas.
  • No debemos confiar en la bondad natural del hombre ni creer que la solución se puede basar en la evolución espiritual o cosas parecidas.
  • Las normas del resto de partidos no nos sirven. Si las seguimos, nosotros también caeremos en la corrupción.
  • “El Poder” es un elemento corruptor en sí mismo, hay que eludirlo.
  • El ciudadano debe recuperar el poder
  • El ciudadano entendido como consumidor forzoso debe ser defendido en las instituciones
Muy bien, pues pensemos... y pensemos… El poder existe y seguirá existiendo, no podemos eliminarlo… poder y política están fundidos, no dejan espacio a nada más, ni siquiera a los derechos del ciudadano… el poder político intenta (y consigue) controlar el resto de poderes (medios de comunicación, justicia, asociaciones ciudadanas, etc)… y pensemos más... y más… … …
¿¡¡¡Eureka!!!!?
Se montaron mesas de debate informales y después de tres meses no se consiguió ningún resultado que pudiésemos calificar como éxito. Teníamos montones de ideas, miles de líneas escritas donde se acumulaban las propuestas, pero ninguna llegaba a cumplir con los todos objetivos de la pizarra.

Y finalmente, pasados casi 4 meses llegó, llegó una de esas propuestas que cuando la dices en voz alta suena “discordante”, como una nota mal tocada que no pega con la melodía. Se hace notar nada más oírla y al principio parece un disparate, provocó un silencio absoluto en la mesa, pero a medida que pasaban los minutos nos dábamos cuenta de la genialidad que encerraba.

La propuesta era la siguiente:
Debe crearse un nuevo Partido Político que se impida a sí mismo obtener “los sillones de poder” y, por supuesto, eso incluye renunciar explícitamente al gobierno del país. Y para eliminar la tentación, dicha renuncia debe figurar en los estatutos de fundación del partido debidamente protegida.
¿Es una locura o una genialidad? Vamos a intentar digerirlo.
¿LOCURA O GENIALIDAD?
Vamos a estudiar la “alocada” propuesta:
  • Desde el punto de vista legal, nada impide a un partido político añadir clausulas que marquen una serie de límites relacionados con su propia ideología. También se puede añadir clausulas que protejan las modificaciones de los estatutos.
  • La renuncia a tomar posesión de cargos que impliquen gobierno efectivo, los que llamamos “sillones del poder” (presidente del gobierno, ministro, alcalde, presidente autonómico, consejero autonómico, etc), nos hace inmunes a la obsesión por el poder.
  • Renunciar al poder nos permite solucionar el problema planteado en trazo cuarto. No se puede ser juez y parte al mismo tiempo, renunciando a gobernar podremos defender al ciudadano frente al estado.
  • Renunciar a los “sillones del poder” nos hace prácticamente inmunes a la corrupción. Hablando claro: Si no gestionamos el dinero, difícilmente podremos caer en la tentación de malversar fondos.
  • Nunca necesitaremos aliados para formar gobierno, puesto que nunca formaremos parte de un gobierno. Por lo tanto quedamos liberados del problema expresado en el trazo sexto, donde los partidos políticos se prostituyen con tal de obtener el poder.
  • También queda resuelto el problema expresado en el trazo séptimo. No necesitamos arañar “bolsas de votos”, puesto que una vez eliminada la “necesidad de poder” nuestros objetivos se mantienen imperturbables. Un partido político que no busca obtener el poder recupera la función original: representar al ciudadano.
  • No gobernar no significa no actuar. Si obtenemos los votos suficientes podemos tener representantes del partido Voz Ciudadana en la Cámara de Diputados y en la Cámara del Senado, eso nos permitiría proponer leyes, votar en contra de leyes propuestas por los políticos que atentan contra el sentido común (por ejemplo el canon de la SGAE) y, en definitiva, llevar la voz del ciudadano al “santuario” de los políticos.
  • Si obtuviésemos el apoyo necesario también acabaríamos con el problema planteado en el trazo noveno, puesto que romperíamos el duopolio actual.
  • Al renunciar a gobernar, no nos importará proponer leyes que promuevan la independencia de los tres poderes del estado. Especialmente y con urgencia la independencia del Poder Judicial (problema expuesto en el trazo octavo)
  • También nos quitamos de encima uno de los grandes problemas de los partidos políticos actuales: “los lobos”. Para quien no conozca el tema, diremos que hay personas que se apuntan a los partidos políticos (en especial a los nuevos partidos) con el único objetivo de subir escalones rápidamente y conseguir “aposentarse” en algún “sillón de poder” y ejercer su libre albedrío (provocando durante su ascenso divisiones entre las propias filas del partido que muchas veces acaba en escisiones del mismo). Como nosotros ya hemos renunciado a los “sillones del poder”, seremos un bocado muy poco apetitoso para “los lobos”.
  • Para colmo, esta propuesta cumple con todo lo enunciado en la pizarra.
FINALIZANDO
Si no hubiésemos encontrado un nuevo camino, nunca nos habríamos constituido como partido político. Ahora sí, ahora sí estamos seguros de poder ofrecer un verdadero cambio social que transformará la sociedad.
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C o n c l u s i ó n
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Es necesario el nacimiento de una nueva fuerza política que reniegue de su derecho a gobernar. Un partido político que no busca obtener el poder recupera la función original: representar al ciudadano.