Existe un contrato entre el ciudadano y el estado: obligaciones (por ejemplo pago de impuestos) a cambio de derechos (por ejemplo sanidad o seguridad). Por lo tanto, somos clientes forzosos del estado.
En la actualidad, cualquier persona que vive en España, tiene una serie de obligaciones y derechos. Una de nuestras obligaciones es el pago de impuestos directos e indirectos, por ejemplo:
(IVA) Impuesto sobre el valor añadido
(IBI) Impuestos sobre bienes inmuebles
(IRPF) Impuesto sobre la renta de las personas físicas
(IAE) Impuesto de actividades económicas
Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados
Impuesto sobre sociedades
Impuesto sobre el patrimonio
Impuesto sobre sucesiones y donaciones
Impuesto sobre circulación de vehículos de motor
Impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana
…y muchos otros...
El objetivo del pago de dichos impuestos es mantener el Sistema Social Español en toda su extensión: la Sanidad, los Cuerpos de Seguridad, el Sistema Judicial, el Sistema Parlamentario, la Educación, las Pensiones, etc.
Todo ciudadano tiene derecho a ser beneficiario del Sistema Social Español. Existe por lo tanto un contrato de facto: obligaciones (pagos) a cambio de derechos (servicios).